Al principio de todo solo existía este mundo, uno de caballeros y princesas, brujos y hechiceros, Condes y Barones, pero el creador cometió un grave error, uno que nunca pudo y provablemente no podrá solucionar, miles de vórtices aparecieron sin control en las distintas épocas, transportando a los seres y artefactos por ellos. Chicas ricas con aparatos electrónicos llegaron, sin explicación alguna, junto con Juana de arco, mientras que caballeros con armaduras y sirvientes de palacio aparecieron en las calles del presente, ocasionándose el caos en ambas dimensiones.
Pobre creador. Este, desesperado por su negligencia, creó un tercer mundo paralelo en donde las criaturas mágicas acceden a su antojo y en el cual se intenta controlar el mal de los vórtices; dicho mundo está conformado por islas flotantes y es protegido por dragones míticos, los cuales se ocupan de evitar la entrada de humanos comunes que solo lograrían el descontrol total en el tiempo y en el espacio…
Viendo que no podía hacer nada, el creador asignó a tres hermanos de Aradia para cuidar las eras interconectadas por los vortices, a cada uno se le asignó una época distinta, a la hermana mayor se le encargó el medioevo, el hermano del medio se quedó con Aradia, y a la menor se le asignó la actualidad...
Cientos de años han transcurrido desde ese momento, pero desgraciadamente ningún cambio se ha logrado.